Cuando alguien pide "una soldadura" a un taller, rara vez es una sola cosa. Detrás de la palabra hay varias técnicas, cada una con sus ventajas. En este artículo repasamos las tres que usamos a diario en MS Metal Solution: MIG/MAG, TIG y electrodo revestido. Sabrás cuál conviene en tu caso sin tener que ser un experto.
1. Soldadura MIG/MAG: rápida y versátil
La soldadura MIG (Metal Inert Gas) y MAG (Metal Active Gas) utiliza un hilo continuo de metal que se funde sobre la pieza mientras un gas protector envuelve el baño. Es la reina del taller para piezas medianas y grandes.
- Ideal para: acero al carbono, inoxidable y algunos aluminios con hilo adecuado.
- Grosores típicos: desde 1 mm hasta varios centímetros en pasadas múltiples.
- Ventajas: alta velocidad, buena penetración y poca limpieza posterior.
- Limitaciones: sensible al viento; no se recomienda en exterior sin protección.
2. Soldadura TIG: la más fina y estética
La soldadura TIG (Tungsten Inert Gas) es lenta, exige pulso firme y experiencia, pero su resultado es prácticamente una obra de joyería. El arco se produce entre un electrodo de tungsteno y la pieza, mientras un gas inerte (habitualmente argón) protege el baño.
- Ideal para: inoxidable visto, aluminio, cobre y piezas delicadas.
- Grosores típicos: desde 0,5 mm hasta 6 mm; más allá, se combina con otras técnicas.
- Ventajas: cordón limpio, sin salpicaduras, perfecto cuando la soldadura se ve.
- Limitaciones: más lenta y más cara por hora de mano de obra.
Si la pieza va a la vista (barandilla de inox, mobiliario, escaparate), lo más probable es que necesite TIG. Si queda oculta en una estructura, MIG suele bastar.
3. Soldadura con electrodo revestido (MMA)
Es la técnica clásica que todo el mundo reconoce: un electrodo recubierto que se consume y, al fundirse, libera su propio escudo de gas. No depende de una bombona de gas, lo que la hace imbatible a la intemperie.
- Ideal para: reparaciones en obra, exteriores, trabajos de mantenimiento.
- Grosores típicos: a partir de 2 mm; muy usada en perfiles gruesos.
- Ventajas: equipo ligero, barato y tolerante a oxidación ligera.
- Limitaciones: deja escoria que hay que picar, acabado menos estético.
¿Y cómo elige un taller serio?
No se trata de marcar una casilla. En un proyecto grande podemos combinar las tres: MIG para la estructura principal, TIG para las piezas vistas y electrodo para los remates en obra cuando no hay acceso para bombonas.
La decisión depende de cuatro factores:
- Material: el inox y el aluminio casi siempre piden TIG.
- Grosor: a más sección, más interesa MIG o electrodo.
- Acabado: si va a la vista, TIG gana.
- Dónde se suelda: en obra al exterior, electrodo.
Errores frecuentes que vemos en otros trabajos
Muchas piezas nos llegan a reparar porque se soldaron con la técnica equivocada. Los más habituales:
- Rejas de inox soldadas con MIG sin hilo adecuado: en pocos meses aparece óxido de contaminación.
- Barandillas vistas soldadas con electrodo: cordón grueso, salpicaduras y mucho lijado para disimular.
- Piezas finas de aluminio tratadas como acero: se perforan en segundos.